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Edición Nº 297 - Set. 2010
INMIGRANTES EMPRENDEDORES
Por: Raúl Granado (*)

Madrid, 27 Agosto 2007, Especial para El Informante.- El empresario inmigrante es una fuente de riqueza que contribuye al dinamismo económico y a la movilidad social de los países que los acogen. En España, por ejemplo, uno de cada seis inmigrantes ha creado una empresa por cuenta propia. Y casi dos millones de inmigrantes están dados de alta en la Seguridad Social.

La dificultad para encontrar trabajo como asalariados o las oportunidades de negocio que el entorno social, legal o económico que encuentran en el país de acogida son dos de las causas de que los inmigrantes se conviertan en empresarios, según un estudio realizado por la Fundación La Caixa.

Los resultados de este estudio rompen con la idea de que la población inmigrante ha causado el cierre de los comercios tradicionales y pone de manifiesto que en países, como España, las empresas creadas por personas extranjeras han revitalizado la economía y dinamizado el mercado. Los inmigrantes suelen apostar por cinco tipos de empresas principalmente. En primer lugar, las empresas de orientación étnica. Son las empresas que ofrecen productos de los países de los que proceden. Suelen ser tiendas de productos alimenticios o de prensa. En segundo lugar, están las “empresas circuito”. Pequeñas organizaciones con doble sede, una en el país de origen y otra en España. Estas empresas proporcionan al inmigrante la posibilidad de mantener contacto con su país de origen. Son, por ejemplo, locutorios, servicios de mensajería o de envío de remesas.

El tercer tipo de empresas son las especializadas en prestar servicios a los propios trabajadores llegados a España desde el extranjero. Son muy útiles para la población inmigrante ya que facilitan servicios inmobiliarios, jurídicos o de búsqueda de empleo. Están orientadas, sobre todo, a facilitar estos trámites a personas que aún no conocen nuestro idioma, el marco legal español o su situación de irregulares en nuestro país.

Las empresas que explotan lo exótico, son otro tipo de empresa en la que suelen invertir los inmigrantes. Son restaurantes, tiendas de artesanía o de terapias médicas alternativas. En los últimos años el modelo de tiendas con productos étnicos ha saturado el mercado y la población inmigrante elige hoy empresas generalistas para trabajar también en otros sectores de la economía. Con esto consiguen ampliar el público y llegar a un sector de mercado más grande.

La mayoría de empresarios inmigrantes admiten que quieren que sus hijos ingresen en el mercado laboral de los países en los que viven y no sólo en empresas autóctonas. Por este motivo hacen una apuesta por la educación y la formación de sus hijos. Además señalan que el éxito de sus negocios se debe a la extensión de la jornada laboral, la autoexplotación y el trabajo femenino.

La actividad empresarial contribuye a contrarrestar la imagen negativa de los inmigrantes en los países de acogida. Pero aún así, en países como España, la población sigue considerando a la inmigración como un problema y no como una fuente de riqueza. Los españoles creen que la inmigración es uno de los tres problemas principales del país y que su presencia excesiva, impacta negativamente sobre la calidad de los servicios sociales, el precio de la vivienda, el paro y la seguridad ciudadana, según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).

La opinión pública española y la de muchos otros países que acogen inmigrantes siguen instaladas en los prejuicios, pero la inmigración de la que desconfían es la misma que hace crecer a sus países. Un tercio del Producto Interior Bruto es consecuencia de la población inmigrante. Además casi el 80% de la población inmigrante trabaja frente al 58% de españoles. Podemos seguir instalados en los prejuicios o darnos cuenta de que gracias a la inmigración el índice de natalidad sigue creciendo o que la inmigración ya no es sólo la mano de obra sino una puerta en el futuro empresarial del país.

(*) Periodista

ccs@solidarios.org.es 

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