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TRIUNFO DEL AMOR: TAN EFECTIVA QUE NO TIENE PIERDE
Por: Richard Manrique Torralva / El Informante Perú
Alguna vez, alguien comentó "Hay que darle lo que le gusta a la gente". Finalmente eso aplicamos a "Triunfo del Amor", una historia empalagosa y efectiva que cautivó adeptos aunque finalmente no estaba a la altura de las circunstancias.

Lima, 04 Agosto 2011, (El Informante Perú).- Mucho de razón tienen los que señalan que "Triunfo del amor" es una telenovela irregular, muy melodramática y hasta exageradamente empalagosa, pero lo cierto es que la historia resulta atractiva por esa carga efectista con la que está realizada y que de hecho ha atrapado a muchos televidentes en el Perú que no dejan de seguirla. Prueba de ello es que es una de las producciones extranjeras más vistas en nuestro país. Y no es poca cosa.

Entramos a los últimos capítulos de "Triunfo del amor", la producción mexicana realizada por Salvador Mejía para Televisa, transmitida en el Perú en el horario estelar de las nueve de la noche por América Televisión.

Como ya lo hemos adelantado en anteriores artículos, esta producción mexicana constituye la segunda versión que realiza Televisa en México de la original venezolana "Cristal" del año 1985. En esta nueva versión participa Victoria Ruffo, Osvaldo Rios, Maite Perroni y William Levy como protagonistas, con la participación antagónica de Daniela Romo, Dominika Paleta y Guillermo García Cantú.

LA HISTORIA

Una humilde muchacha llamada Victoria Gutiérrez (Victoria Ruffo) se siente atraída por Juan Pablo (Diego Olivera), un futuro sacerdote, hijo de los señores Iturbide, Octavio de Iturbide (Eduardo Santamarina en buena actuación) y Bernarda (Daniela Romo), dueños de la casa en donde ella trabaja; esta atracción es correspondida y en una noche de pasión Victoria se entrega a Juan Pablo y queda embarazada. Bernarda, la madre de este, descubre la verdad y la echa de su casa sin que Juan Pablo sepa que una hija suya viene en camino.

Victoria, completamente desamparada y sin trabajo, encuentra apoyo en Antonieta (Erika Buenfil), quien la ayuda a tener a su hija, María; juntas trabajan en el taller de costura de Humberto Padilla (Salvador Pineda). Victoria y Antonieta procuran por el bienestar de la pequeña María llevando una vida tranquila, sin imaginar lo que pronto sucedería. Padilla, totalmente enloquecido, ultraja a Victoria obligándola a ser su mujer. Aterrada, Victoria se aleja de él y junto a Antonieta fundan su propia pequeña empresa para salir adelante, pero Bernarda reaparece en sus vidas para deshacerse de la pequeña María, por lo que sin pensarlo, atropella a Victoria dejando a María, perdida entre las calles. Victoria y Antonieta buscan a la niña sin lograr encontrarla, es entonces, que cansada de tanto dolor y sufrimiento, Victoria jura ante Dios que nunca nadie más volverá a humillarla.

Han pasado muchos años desde que Victoria ha cumplido su juramento y se ha convertido en una gran diseñadora de modas junto a su amiga Antonieta. Victoria está felizmente casada con el popular actor Osvaldo Sandoval (Osvaldo Rios), con quien tiene dos hijos, Maximiliano "Max" (William Levy) y Fernanda "Fer" (muy bien la debutante, Livia Brito). Aparentemente todo es felicidad para Victoria ante su familia, pero cuando se queda a solas con Antonieta, se descubre tal cual es, una mujer sufrida y atormentada por la ausencia de su pequeña María.

Mientras tanto, María Desamparada/ Maria Iturbide Gutierrez (Maite Perroni) ahora es una joven mujer quien está lista para dejar el orfanato en el que creció. En su camino se encontrará con Linda (Dorismar) y Nati (Susana Diazayas), dos compañeras con quienes compartirá su hogar, puesto que las tres han decidido apoyarse y buscar un futuro prometedor.

Victoria ha ocultado su pasado y vive tan ocupada en su agencia de modas, que Osvaldo se siente desolado y busca el amor en otra mujer, quien resulta ser Linda. Osvaldo también guarda sus propios secretos, pues todos creen muerta a la verdadera madre de Max, pero en realidad, Leonela Montenegro (Mónica Ayos) está viva y próxima a volver; esta verdad solo la saben él y su falso amigo Guillermo, (Guillermo García Cantú), quien vive odiándolo por haberle quitado el amor de Leonela en el pasado, además de sentirse opacado por la fama de este. Por otro lado, Guillermo lleva una relación oculta con la esposa de Max, Ximena de Alba (Dominika Paleta), y el hijo que ella espera, resulta ser de él.

MELODRAMA EMPALAGOSO PERO EFECTIVO

Ya lo hemos dicho varias veces en esta columna, Televisa tiene la obligación de producir un sinnúmero de telenovelas y cuando las ideas escasean recurren a los clásicos de siempre. Pero son tantas las veces que han sido realizadas que ahora optan por ofrecer dos historias en una o readaptar la trama original. Triunfo del amor es una de ellas.

La historia pretende alejarse de su exitosa par mexicana. La idea de esta nueva versión es clara, separarse de "Privilegio de amar" cambiando algunos momentos de la historia, pero manteniendo el perfil y las características que tuvo la villana central de la historia como es Bernarda de Iturbide que resulta ser un clon exacto de lo que en el pasado interpretó Marga López como doña Joaquina.

Es claro que el peso del guión lo tiene Bernarda y alrededor de ella se tejen las más pérfidas intrigas, (quemó al padre de su hijo, envenenó al marido, atropelló a la madre de su nieta, mató a una monjita, a su fiel criada y hasta secuestró a su bisnieto). Lo real es que pese al buen desempeño de Daniela Romo que es una buena actriz, ella no puede redondear una actuación decorosa, porque mantiene el perfil de su exitosa predecesora. Estaba claro que si el guión buscaba distanciarse de su primera versión mexicana, por lo menos debieron encontrar distintas características del personaje de doña Joaquina y no mantener a esa fanática religiosa con los mismos lineamientos que en el pasado.

Pero, como en esta producción todo está planteado al extremo unido a un empalagoso romance furtivo que nunca se consolida, el exceso de tensiones atrae audiencia pero aleja a los adictos al género.

Comencemos por el principio. Ya en el nombre de la protagonista, uno vislumbra lo que veremos en los siguientes capítulos, "María Desamparada" es una niña candida que pierde a su madre y encuentra un amor que le traerá sufrimientos. Es así que la guionista Liliana Abud cambia la trama y la convierte en un folletín melodramático, concebido para que el efectivismo puro predomine y cautive audiencia.

Los primeros capítulos sorprenden contando la historia que uno se había imaginado en las otras versiones, pero que jamás fue relatado. Lo malo es que mantienen los viejos trucos de los años sesenta donde al actor adulto lo visten de joven y eso, en nuestros tiempos, ya no funciona. Lo deplorable es ver a Victoria Ruffo vestida igual a su rol en la versión mexicana de "Simplemente María" (Televisa-1986). Para colmo la actriz no hace ninguna diferencia con su anterior personaje y casi es un calco su interpretación.

En líneas generales no convence Victoria Ruffo sobre todo si se compara con Helena Rojo y Lupita Ferrer que interpretaron el mismo personaje en anteriores versiones. Aquí también tiene que ver el guión de Liliana Abud quién ahora plantea que el personaje perdió al niño y no lo entregó a una casa de niños huérfanos, como era la idea original, con esto debilita al personaje y le resta la fuerza y el vigor interpretativo que debe tener una actriz cuando interpreta a una mujer con esas características.

Está claro que Abud quiere florecer el amor pero para que ello suceda coloca a tantos villanos, habidos y por haber que, de alguna manera, se unen a Bernarda para destruir a Victoria y a María Desamparada. Lo malo es que son tantos los sufrimientos que aunque se critique el producto mostrado, uno no deja de mantenerse entretenido al ver como Padilla hace el trabajo sucio de Bernarda, Guillermo se acuesta con la mujer de Max, Jimena, antes y después de casarse. Ha secundado a Leonela en todas sus locuras de alcohólica. Estafó a Osvaldo con el negocio del teatro, ha intentado matarlo y mató a Ofelia y fue cómplice de Jimena en el asesinato de Linda. Ahora en estos últimos capítulos el círculo se cierra cuando Max y María Desamparada contraen el virus mortal que mató a Alonso. Este supuesto "Pacto de amor" entre María y Max es un extremismo al máximo que enarbola ese llamado "Triunfo del amor".

Lo malo es que nunca llega a relucir la pareja perfecta, la ideal de los televidentes, la que sea el perfecto modelo para que el amor florezca, sencillamente aquí nunca existe ello, porque ni William Levi ni Maité Perroni sobresalen con una actuación decorosa. En parte a la excesiva carga romántica que no atrae sino que se siente ridícula.

Felizmente uno puede darse cuenta de ello en la misma telenovela porque la pareja conformada por Fernanda "Fer" (Livia Brito) y Pablo Montero (Cruz) tiene más feeling y hasta terminan opacando a los protagonistas. La debutante Livia Brito tiene ángel y es la compañía perfecta para Pablo Montero. Sus canciones, sus besos y hasta sus peleas se sienten. Todo lo contrario a la pareja principal y todo por la excesiva carga de hechos que se suceden en sus vidas lo que no permite que su lucimiento trascienda a través de la pantalla. Ello unido a la poca química que existe entre ambos. Uno hasta ahora no se explica como "Cuidado con el ángel" fue éxito en México. La verdad que a Perroni le falta mucho para consolidarse como protagonista y, en parte, no es por culpa de ella, sino porque los guiones que le dan no le permiten una desenvoltura absoluta. Por ejemplo, resulta muy efectiva la lograda escena del acercamiento de María con su madre. Incluso muy superior a las otras dos versiones, a pesar de ese melodrama bobo que se le imprime. Pero, al observar, a una María impostando penosamente a la hora de llorar, uno llega a la conclusión que la Perroni aún debe seguir estudiando más.

PERSONAJES SECUNDARIOS

Dentro de los personajes de la historia agrada la participación de Oswaldo Rios, muy sobrio como Oswaldo Sandoval, mientras Diego Olivera como el padre Juan Pablo carece de esa expresividad escénica que le imprimió el gran César Evora en su predecesora mexicana.

Las contrapartes de Bernarda, Guillermo García Cantú y Dominika Paleta no llegan al nivel de un Jorge Palacios en Cristal (Venevisión 1986) ni mucho menos de una Marita Capote en la versión original venezolana ni mucho menos de Cinthya Klitbo en "Privilegio de amar" (Televisa- 1986).

Más que problemas de casting, el problema radica en los libretos, la omisión a la verdadera amistad que había entre las amigas de "María Desamparada" y el hecho de terminar por asesinar a Linda, fue una de las omisiones del guión original que no pudo ser bien sustituido. A la par el ingreso de Alonso, en nada, aporta a la trama, a pesar de lo bien que actúa Mark Tacher. Ojo, la escena del matrimonio frustrado y la carta a María Desamparada fue muy lograda y contribuyó a que el interés continúe.

Con todo "Triunfo del amor" terminó convirtiéndose en el argumento súper efectivo que eclipse hogares y permita seguir con su trama. Por lo menos en Perú, lo consiguió. No fue la gran sintonía, pero sus 27 y hasta 30 puntos, en determinados días, la convirtieron en una de las más sintonizadas. Lo cierto es que dicha producción se quedó en el intento y nunca nos convenció del todo, a pesar de alguna que otra buena escena. Fin para un amor empalagoso y poco atractivo.

rmanrique@elinformanteperu.com
www.elinformanteperu.com

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