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Edición Nº 4005 - Oct. 2014
MI AMOR EL WACHIMÁN 3: CONCLUSIÓN IRREGULAR DE UNA SERIE QUE PUDO EMITIRSE COMPLETA
Por: Richard Manrique Torralva / El Informante Perú
Concluye la tercera temporada de "Mi amor, el Wachimán 3" una historia que merecería emitirse completa y así evitar ciertos vacios dentro del guión que cautivó por la efectividad de ciertas escenas, débilmente enfocadas, pero siempre atractivas.

Lima, 31 Octubre 2014, (El Informante Perú).- Concluye la tercera temporada de Mi Amor, el Wachimán 3, una producción de Michelle Alexander y Del Barrio Producciones para América Televisión.

"Mi amor, el Wachimán 3" es la continuación de la serie peruana cuya primera temporada fue estrenada en octubre del 2012, mientras la segunda es presentada al año siguiente (Octubre del 2013). La historia cuenta, casi, con el mismo elenco de su trama inicial siendo protagonizada por María Grazia Gamarra y Christian Domínguez, con las participaciones de Nikko Ponce, Camila Zavala y la participación antagónica de André Silva. En esta temporada se incorporan los actores Irma Maury, Katerina D`onofrio, Joaquín de Orbegoso, Erika Villalobos, Rodrigo Sánchez Patiño, Carolina Cano y Carlos Reynafarje.

LA HISTORIA

Luego de su casamiento, una explosión en el automóvil que viajaba la novia ensombrece la vida de los protagonistas de esta historia de amor. Catalina Yrigoyen, (María Grazia Gamarra) es secuestrada por El Duque, (André Silva), Aurelio Gargurevich (Yako Eskenasi) y Mabel, (Karla Medina) quienes planean vengarse de la pareja.

Recordemos que tras la muerte de Eva (Stephanie Orué), el Duque también se dispara, pero los médicos aseguran que está vivo y lo llevan al hospital. Mabel lo acompaña en todo momento y los doctores hacen todo lo posible para que vuelva a la vida. Con una inyección y una fuerte descarga el Duque reacciona gracias a los tratamientos de la doctora Rebeca Químper (Erika Villalobos). Entonces, la hermana del Duque le pide a Rebeca que lo declare muerto a cambio de una buena cantidad de dinero. La doctora acepta y le dice a uno de sus colegas que busque un cuerpo que nadie haya reclamado con el peso y medida de Daniel Córdova, nombre real del Duque.

Gracias a ello, el despiadado delincuente despierta con sed de venganza secuestrando a Catalina y haciendo creer a todos que ella ha fallecido durante la explosión cuando, en realidad, se encuentra encerrada a manos de estos desalmados.

Pese a sus intentos por escapar, Catalina es retenida y mantenida prisionera, mientras Salvador (Christian Domínguez), no puedo sobreponerse ni volver a ser el mismo pensando en la muerte de su amada esposa.

El Duque constantemente torturará psicológicamente a Catalina diciéndole que Salvador está muerto y que ha matado a sus padres, pero ella intentará mantenerse fuerte para reencontrarse con él.

CONCLUSIÓN APRESURADA

Uno observa "Mi amor, el Wachimán 3" y la ve tan apresurada en su contenido que se arriesga en pensar que la trama solamente estaba concebida para llenar un espacio, aprovechar la antena caliente y generar más dividendos como es la explotación de los productos publicitados dentro de un guión que intentó explotar los viejos trucos del género en forma irregular y poco atractiva.

En esta tercera temporada observamos que los capítulos son pocos, pero los errores son los mismos. Las actuaciones juveniles, muy irregulares en su mayoría, una pareja protagónica excesivamente irreal y unos coprotagonicos acentuando ese bobería estúpida que no tiene como acabar y termina en el enredo y la conclusión bufonesca e idiotizante.

Sin duda Michelle Alexander ha comprendido que no puede continuar con aquellos estereotipos iniciales planteados en sus primeras miniseries. Ya el tiempo pasó y no puede mostrar lo mismo de siempre porque sencillamente la trama y los “personajes ensalzados” se agotaron. Quizá, por eso ha anunciado que se viene la realización de “su primera telenovela”.

Si ello fuera cierto, la historia de su Wachimán sería el trampolín para una posible telenovela rosa. Tal vez, por eso, dentro de las tres temporadas emitidas de esta serie incidió en delinear bien el perfil de los protagonistas (fingiendo un romance irregular) y mostrando unos villanos con una violencia desmedida pero débilmente enfocada.

LOS PERSONAJES

Nos encontramos con un Salvador y una Catalina con una mejor expresión romántica al inicio de su primera temporada, más o menos mostrada en su segunda, pero en esta tercera parte se vuelve vacía, nula, carente de toda sensiblería expresiva que se refleje en pantalla. La pareja no pasaba de diálogos amorosos, pero nada más. Para colmo, la escena de alcoba que rompiera los moldes y graficara esa ansias de amor entre una pareja con esas características, fue de lo más simplista y poco expresiva.

Mientras la segunda pareja en importancia, los inaguantables, Jimena y Tristán (Nikko Ponce y Camila Zavala) terminaron con una historia tan irrisoria y carente de todo sentido lógico donde abundaron las más idiotizantes expresiones de una pareja que intenta ser “cool” y termina aburriendo al espectador con una trama para el olvido donde los encargados de hacerles la vida imposible, Noell, la dueña del bar "Los Previos" (Carolina Cano en deprimente papel) y el profesor de yoga (Joaquín de Orbegoso) parecen competir, todos, en quien dice más sandeces. Ponce piensa que es uno de esos guerreros de “Esto es Guerra” y no un Wachimán enamorado. Por gracia del guión se para sacando la camiseta para que las féminas adolescentes se peguen al televisor por ver su cuerpo fornido, pero ¿el talento actoral?, bien gracias

Finalmente los personajes secundarios en nada contribuyeron al mejor desarrollo de la trama, salvo en llenar las partes que faltaban al guión. La historia de Delicia Tirado (Irma Maury) liderando el negocio de vigilantes y enamorada del "Doctorcito" mujeriego (Paco Varela mal escogido para ese rol debido a que no tiene el perfil para ser pareja de Maury), es totalmente prescindible; al igual que la participación de Nirvana (Silvia Bardales). Incluso la familia de Salvador tiene escasa participación protagónica. Ni que decir, del trio sentimental compuesto por Belén (Evelyn Azabache), Apolinario (Emanuel Soriano) y Perla (Josetty Hurtado), quienes no generan el interés deseado debido a su escaso argumento.

ACCIÓN EFECTISTA

Eso sí, la historia se vuelve atractiva e intensa, desde el arranque, por la inclusión de esa galería de villanos reunidos para acabar con la pareja. Unos más que otros, cumplen con su rol y constituye un acierto de Alexander porque, al incluirlos a todos explota uno de los puntos claves del género, el efectivo desarrollo de la acción a cargo de estos malévolos sujetos que dejaran a su paso, se suponía, una violencia desmedida, además de lágrimas y sufrimiento para la pareja que no podrán ser felices.

Sin embargo, la productora no sale airosa de este ritmo efectista que ofrece el guión. Primero, porque la historia acierta al juntar a todos estos delincuentes ávidos de venganza, pero los elimina tan rápidamente que uno se queda con las ganas de verlos en plena acción haciendo de las suyas. Segundo, la historia está preconcebida para darle el protagonismo al Duque que es el llamado a brillar, pero se queda en el intento por la ausencia de una buena dirección de actores que establezca las pautas a seguir y planificar aquellos detalles, como expresión, dicción y postura, tan importantes para que una escena resulte atractiva al espectador. No basta con fruncir el rostro ni mirar seriamente la cámara. El actor, aparte de un buen guión, debe ser bien orientado por sus directores.

Lástima que rápidamente desaparezca Agustín (Paul Martin) y Mabel en escenas pobremente retratadas. Ni que decir el final de Aurelio en nada comparado con el final del padre del Duque realizado durante la segunda temporada. Esa escena, por lo menos originó interés, cosa contraria sucede aquí. Por otro lado, la aparición de la madre del Duque (Elsa Olivero) carece de esa tensión y fuerza interpretativa que refleje la lucha del villano por anteponer sus sentimientos maternos con tal de cumplir su sed de venganza. Ni que decir de “la escena cumbre” en el hospital donde más destaca el poco talento actoral que tiene Dominguez.

Alexander y su equipo parecen haber repasado muchas telenovelas. Su estilo es claro, desde el inicio, mantener el efectivismo al máximo, consolidar al Duque como un villano “para el recuerdo” y mostrar el romance de Catalina y Salvador como la historia que perduró a pesar de los obstáculos. Ello, tantas veces mostrado por las grandes cadenas internacionales, pero aquí todo pasa en forma tan irregular como predecible.

ACIERTOS DE ALEXANDER

A pesar de todo, si bien no fue del todo positivo, los tintes efectistas y de acción han constituido un buen recurso de Alexander que sólo podrá ser perfeccionado si es que existe continuidad con este tipo de guiones. Además la productora ha descubierto a María Grazia Gamarra, ha dado la oportunidad a Korina Rivadeneira quien fue la mejor rival para Gamarra durante la segunda temporada de la serie. Ofreció un papel a Anahí de Cárdenas, aportando lo suyo como vampiresa de esta historia y tuvo a una femme fatale como Laly Goyzueta quien fue la mejor actriz de esta tercera etapa. Lástima que el final de su personaje, llena de acción, se quedara en el intento por la falta de mayor creatividad en los diálogos y en las escenas mostradas.

Sin duda, Alexander ha podido encontrar a bellas actrices que no desentonaron. Es cierto a muchas les falta experiencia y mejor preparación pero tienen el carisma y el talento para saber llevar un papel con eficiencia. Ellas junto a una Pierina Carcelén, voceada para ser la protagonista de la primera telenovela que planea realizar Michelle Alexander en el 2015 pueden ser las alternativas para que nuestras producciones tengan actrices que no solamente sean caras bonitas.

En cuanto a los galanes estos aún son escasos. Ni Christian Domínguez y menos Nikko Ponce o Yako Eskenasi son los actores para llevar adelante una producción de este tipo. Alexander nos presenta aquellos galanes fornidos de bíceps prominentes que aparecieron “descubiertos” por cadenas internacionales en los ochenta. Estos jovencitos decían tener talento, pero solo para mostrar el cuerpo y no actuar. Cómo se lee, a ello nos referimos, líneas arriba, cuando señalamos que la productora pone en marcha viejas fórmulas ya expuestas con éxito en el extranjero. Todavía recordamos esas fórmulas, tan criticadas por ciertos cronistas elitistas, mientras aquí en Perú, nuestros productores soñaban con intentar copiar la fórmula brasileña sin éxito. Solamente acertaban cuando presentaban aquellas comedias caseras con tintes jocosos y costumbristas, émulos de los clásicos programas cómicos que se mantuvieron en los primeros lugares de sintonía, en nuestro país, allá por los setenta y ochenta.

"Mi amor, el Wachimán 3" intenta ser intensa pero sucumbe, presenta un romance, que se supone, de antología, pero es débil en su contexto, intenta mostrar a un villano sanguinario quien “llora sangre en lugar de lágrimas” pero se queda en el intento. la continuación  de esta historia, en verdad prometía. Incluso la resurección del Duque resultaba atractiva gracias a la efectividad con que los libretistas enfocaron la trama.

En resumen, Michelle Alexander necesita buenos colaboradores que comprendan que las historias rosas son efectivas cuando se muestran con talento y creatividad, no basta que los protagonistas se digan diálogos románticos, hay que saber mostrarlo en pantalla con eficiencia. Además una producción de este tipo no tiene por qué contar con música local estridente. Nadie niega que el reggaetón, perreo o algún ritmo tropical, son lo que más gusta a las mayorías, pero hay que saber cómo balancear estos ritmos en estas producciones que no tienen que ser eminentemente localistas.

Felizmente, la productora no nos endilgó tanta publicidad dentro de su historia. Aunque igual constituyó un abuso y hasta poco inteligente resultó el mostrar el torso desnudo de Josetty Hurtado para promocionar una terma eléctrica o presentar al novel Wachimán, "Guille" (Carlos Reynafarje) como el flamante ganador de un auto cero kilómetros. Para el olvido.

"Mi amor, el Wachimán 3" fue más corta en capítulos y la más floja de todas. Con todo, esperamos mejores propuestas de Michelle Alexander. Por el bien de nuestras producciones, esperemos que el próximo proyecto, su primera telenovela, logre cristalizarse y constituya más atractiva que esta historia que, por lo mostrado, mereció ser presentada en forma completa y no como una serie que lo único que dejó son escenas irregularmente enfocadas, exceso de publicidad dentro de la trama y escaso talento juvenil que todavía debe prepararse mejor, salvo escasas excepciones.

(*) El Informante Perú
rmanrique@elinformanteperu.com

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